IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA PDF Imprimir E-Mail

La  Hermandad tiene establecida su sede canónica en la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, de la localidad de San Juan de Aznalfarache.

El edificio, inaugurado en el año 1.929 por el Cardenal Ilundáin, tiene una sola nave y planta de cruz latina, con un ábside semicircular con bóveda, dividida en varios tramos por sus correspondientes pilastras. Lleva una cubierta a dos aguas y, adosada al edificio, una torre de 34 metros de altura de ladrillo limpio, estando rematada por un campanario, de 8 huecos de campanas, cubierto de tejas y terminado en una veleta en forma de cruz. Esta iglesia es de la misma época y estilo que las sevillanas del Corpus Christi y de la Concepción.
 

Su fachada, de ladrillo limpio, y con una portada de estilo neomudéjar, recuerda en su tejaraz al convento de Santa Paula. En el tímpano, un azulejo en colores blanco y azul, típicos de la cerámica sevillana,  nos recrea el misterio de la Anunciación. Encima hay  un rosetón, y sobre él, en una hornacina, un azulejo que representa al titular de la parroquia. Finalmente, todo está rematado con el escudo en piedra del cardenal Ilundáin.
 

El Altar Mayor, iluminado por cuatro claraboyas, es de estilo moderno, dorado,  rematado por un templete  en caoba y oro, en el que se venera la imagen de San  Juan Bautista., y en sus laterales dos ángeles volados. A ambos lados del altar, se encuentran dos grandes cuadros con las efigies de los obispos San Agustín y San Nicolás, así como otros dos con la Virgen con Santa Ana y la Flagelación.

  
En el lado del Evangelio, se encuentra la Capilla Sacramental, restaurada con azulejos de Mensaque en 1957, en la que se encuentra la Virgen de la Paz, Patrona de esta Villa, así como tres lienzos. A continuación, hay tres retablos con imágenes modernas de San José, María Auxiliadora y la Virgen del Carmen, así como la Capilla Bautismal, en la que nos detendremos por su indudable interés. 

 Cerrada por una verja de típica forja sevillana, en ella se conserva la pila bautismal, que originariamente estuvo en la iglesia del antiguo convento, y que fue depositada aquí en 1929 por el Cardenal Ilundáin. Se trata de una pieza de jaspe blanco, en forma de cruz, y que se puede fechar, aproximadamente, a finales del siglo XV o principios del XVI. La taza es agallanada, estando constituida su base por dos capiteles superpuestos.

 

  

 En el lado de la Epístola, se encuentra la Capilla de la Virgen de los Dolores, imagen de vestir del siglo XVIII, y de autor anónimo (aunque se atribuye al imaginero Cristóbal Ramos). En ella también encontramos un retablo con la imagen del Cristo del Amor, crucificado del imaginero Manuel Vergara, ambos titulares de la hermandad, así como un gran lienzo que representa a Jesús en la cruz por la calle de la Amargura. A continuación, hay tres altares dedicados a la Inmaculada, a la Virgen de los Reyes, lienzo de José Gutiérrez, y a la Virgen del Consuelo. Finalmente, se encuentra la puerta de acceso a la torre campanario de la iglesia.